Francisco Javier Leyva – Los pueblos del tren V

Francisco Javier Leyva _ Santiago Papasquiaro _ Los pueblos del tren _ Cristian Herrera _ PECDA Durango (2)

Pasando Chinacates, a la izquierda yendo por una terracería que atraviesa el llano y se adentra al relieve lleno de cerros característico de la zona, a unos 20 minutos se puede llegar a Francisco Javier Leyva antes Huizaches, poblado asentado en la austeridad.

Alrededor de 200 habitantes radican en el pueblo que enfrenta día a día la realidad económica y social en esta parte de Durango, donde se dedican a la agricultura y la ganadería; el estigma de la inseguridad vivida se asoma entre los pocos encabezados que mencionan al lugar.

Francisco Javier Leyva _ Santiago Papasquiaro _ Los pueblos del tren _ Cristian Herrera _ PECDA Durango (1)

Del ferrocarril que arribaba al poblado quedan sólo los ecos en la memoria de sus habitantes, ecos que se diluyen conforme el tiempo y los nuevos problemas a enfrentar se convierten en el pensamiento principal de la gente. En el lugar prácticamente no quedan rastros de lo que fue la vieja línea férrea, sólo algunos de los materiales que no han sido cubiertos por la hierba, difíciles de percibir en el amarillo del estiaje.

Para un pueblo con la ubicación compleja que tiene Javier Leyva en la actualidad resulta muchas veces mejor quedarse que salir, pues los gastos en combustible muchas veces superan los presupuestos de las familias; así mismo, la conexión con otros poblados o la cabecera municipal se complica, y hay quienes prefieren viajar a la ciudad de Nuevo Ideal para reducir gastos.

Yo trabajaba en ese casino, vendiendo cerveza, y me venía encarrerado de ahí, cuando oía que pitaba el tren, me venía a gorro a comprar pan de vieja, como semitas, ahí lo vendían en el tren, con cinco piezas, a gorro venía a comprar pan para mis hijos… veníamos a los caramelos, las cajetas… 

Francisco Javier Leyva _ Santiago Papasquiaro _ Los pueblos del tren _ Cristian Herrera _ PECDA Durango (3)

Diariamente veníamos todos los días a darle el paso al tren, era costumbre, venían las muchachas, estábamos más jóvenes, tenía de perdido unos 35 años, ahorita tengo 58 pero… no pasa nada, no pasa nada.  Nos lo quitaron y nos dejaron a pie, como a toda la gente que no tiene para pagar transporte, o una camioneta… que son 300 o 400 pesos, para qué salen, mejor se quedan aquí.

Francisco Javier Leyva _ Santiago Papasquiaro _ Los pueblos del tren _ Cristian Herrera _ PECDA Durango (4)

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