Notas · Reportaje fotográfico

Olvidado paseo de los sabinos

Esta, relativamente pequeña, franja verdosa que se extiende en la ribera del arroyo El Tagarete, guarda secretos y también basura y escombro, ¿Cuál es la historia de estos viejos árboles de agua y cómo llegaron a la ciudad?

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Caminar por las riberas, alamedas y calles viejas es un hábito común entre los habitantes de la ciudad de Santiago Papasquiaro, en su centro se levantan muros antiguos que resguardan historia y sucesos, mismos que inevitablemente se apagan a la sazón de los nuevos años y la mezcolanza cultural. En sus orillas naturales, los paisajes escondidos en arroyos y su río son cajas de secretos, de anécdotas y caminantes que atraviesan todos los días entre la hierba y lo prístino de su peculiar andar.

Árboles viejos de agua, ahuehuetes o sabinos, un mismo soldado erguido e inefable reconocido también como El árbol nacional de México desde 1921. Ejemplares de esta especie han sido testigos de importantes sucesos en la historia del país como lo fue el Árbol del Tule en Oaxaca que tiene alrededor de 2 mil años de edad; también el famoso Árbol de la noche triste del que su testimonio aún perdura aunque el ejemplar ya no exista. En la ciudad de Durango, hay sabinos de aproximadamente 450 años de edad que se conservan en el parque Guadiana, y según cuenta la historia fueron colocado allí por misioneros españoles un año antes de la fundación de Durango.1

En la cabecera de Santiago Papasquiaro, también es posible encontrar ejemplares de este árbol, traídos desde El bronco en el Río Nazas, por Nemesio Martínez bajo la orden del entonces presidente municipal Jesús Corral Vázquez.2 Una hilera de más de 57 árboles, con una edad aproximada de 90 años, se yerguen acompañando en un pequeño tramo al arroyo El Tagarete, en muchos kilómetros son estos los únicos que existen. 

De lejos una vasta verdosa y silente que protege y da calma en su sombra, de cerca una hilera que se extiende lejos de un hombre, más lejos que sus manos, más arriba que el sueño de muchos, que a sus pies han encargado el escombro e ignorancia, la basura de estos días y su sepulcro de por la mañana.

A través de los últimos cuatro años, luego de la conclusión del canal y la extensión de la calle Arroyo El Tagarete, el espacio del que gozaban estos árboles se ha visto gradualmente reducido, así como su acceso vital al agua; quizá el olvido sea el mejor favor que la cercenada y palmar mente de alguien “especial” pueda otorgar a este paseo de abuelos y de ruinas.

Ojalá duren infinitos años más, y guarden escritos en su piel los recuerdos de lo que fue un día el Santiago Papasquiaro de los buenos años. 

 FUENTES: 
1.Protegerán cuatro sabinos históricos del parque Guadiana. https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/280502.protegeran-4-sabinos-historicos-del-parque-guadiana.html  10 de octubre, 2016.
2.Salvador Guevara Gallegos, Cronista de la ciudad de Santiago Papasquiaro.  
3.Óscar Frías. Ingeniero Forestal.

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