El adobe que sobrevive al cambio y al olvido se sostiene en Tejamen. Uno de los poblados más viejos de la región. Conocido por ser cuna de Felipe Pescador, reconocido ferrocarrilero, este lugar conserva en sus calles un espejo de la bonanza que vivió en su mejor época minera.
Su cercanía con la sierra y los llanos quiebra su suelo y lo vuelve rocoso y disparejo, las casas viejas que se hermanan definen las calles con un final serrano. A través de él se puede entrar a la sierra o acercarse a los últimos poblados de la región río arriba de Santiago Papasquiaro.
La presa que filtra el agua del arroyo ha definido un nuevo paisaje que permite identificar a Tejamen como un pueblo con belleza natural. Al encontrarse en el borde de la sierra es posible observar un cielo nocturno de alta calidad que se delinea con las montañas en la puesta de sol.
Según la temporada del año la cantidad de agua que contiene la presa puede variar, lo que también resulta en la revelación de paisajes diversos.







