Durango guarda en su extenso territorio espacios naturales capaces de despertar la curiosidad de públicos muy distintos: desde quienes buscan la certeza y la exactitud, hasta quienes se permiten imaginar, especular y dejarse llevar por el mito.
A unos minutos de Ricardo Flores Magón, en el municipio de Canatlán, se encuentran los volcanes de tipo maar, formaciones que transforman el paisaje de manera notable. Ubicados en una zona más central del estado, estos volcanes atraen a visitantes fascinados por escenarios geológicos poco comunes.
A este interés natural se suman los relatos que circulan entre lugareños y viajeros sobre avistamientos de luces y fenómenos inexplicables en el cielo, lo que convierte al sitio en un punto de atracción para un público aún más diverso.
Las visitas para la captura de imágenes se realizaron durante el mes de noviembre, cuando las tonalidades cafés de la tierra resaltan y generan un contraste armónico con el cielo estrellado. El paraje es transitado continuamente por trabajadores del campo que, al anochecer, regresan a casa en motocicletas, camionetas o tractores. Las estelas de sus luces se proyectan sobre el terreno plano y, en conjunto, crean paisajes dinámicos y llenos de movimiento.
Para quienes deseen visitar este lugar, es importante considerar que la calidad de los caminos, la flora y el ambiente cambian notablemente según la temporada. Desde la cima del volcán es posible contemplar los llanos y los poblados que se extienden alrededor, así como el resplandor de las localidades cercanas, incluida la capital.








