Las últimas nieves de garrafa

A diferencia de hace siglos, cuando la nieve tenía que ser llevada desde las altas montañas a las poblaciones para ser preparada y por su alto precio era consumida por sacerdotes y líderes, hoy se puede encontrar pasando frente a nosotros en el triciclo de don Gerardo en cualquiera de las calles de Canatlán.

El último nevero de garrafa cubre la ciudad y se mantiene atento también a la llegada de los camiones de Estrella Blanca, ofreciendo la nieve de vainilla o limón que él prepara. Con 40 años en el negocio, se ha dado cuenta que la nieve comercial ha sustituido la nieve de garrafa en preferencias por lo que no tuvo otra opción que llevarla también.

Hacia la década de los ochenta, don Gerardo aprendió de su padre los secretos y formas para preparar la deliciosa nieve que por muchos años han probado los que viajan de paso por Canatlán. Aunque sus hijos no quieren dedicarse a lo mismo, él continúa peinando las colonias de la ciudad en su triciclo amarillo.

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